El titanio es biocompatible: el cuerpo no lo «rechaza» como a un órgano. Lo que popularmente se llama rechazo es el fracaso de la integración del implante al hueso — y en su mayoría se puede prevenir.
Señales que ameritan consulta
- Dolor o inflamación persistente más allá del postoperatorio normal.
- Movilidad del implante o de la corona.
- Encía enrojecida o sangrante alrededor del implante.
Cómo se reduce el riesgo
- Planificación con tomografía: posición y hueso correctos desde el inicio.
- Higiene rigurosa: la periimplantitis es la principal enemiga a largo plazo — el mantenimiento con periodoncia protege tu inversión.
- Controles: revisar la integración a tiempo permite actuar antes de perder el implante.
Cada caso es distinto: lo que corresponde al tuyo se define en la evaluación con diagnóstico gratis. Resérvala en línea cuando quieras.
Preguntas frecuentes
Fumo, ¿puedo ponerme implantes?
El tabaco aumenta el riesgo de fracaso; se evalúa caso por caso y se conversa con franqueza en la consulta.
¿Un implante fracasado se puede reemplazar?
Con frecuencia sí, una vez resuelta la causa y recuperado el sitio — a veces con injerto óseo previo.